
Por J.A., Profesor de Derecho Penal de la Academia Centro Andaluz de Granada.
Buena pregunta o, la pregunta del millón… En mi caso me hice esta pregunta hace ya varios años, cuando era un chaval como muchos de vosotros que se están replanteando su vida. En mi caso tendría que hacerme otra pregunta: ¿Por qué me hice policía?.
Bien, la verdad es que éste no era mi primer objetivo profesional, puedo decir claramente que yo no era “vocacional”, sino, que mi vocación fue sobrevenida, aunque lógicamente esto implica que por lo menos la policía no te desencante, que no es lo mismo que te apasione, pero sí es muy importante que tomes la decisión de meterte en una institución, que al menos comprendes y que tampoco te hace ascos.
Como decía, mi objetivo profesional era otro, pero como la realidad supera a la ficción y la realidad que yo perseguía era demasiado alta, me planteé cómo solucionar en un periodo de tiempo más razonable mi vida profesional, con algo que tuviera que ver con el orden, la justicia, las leyes y un amigo me comentó aquello de hacerme policía, diciéndome, preséntate no seas tonto, que a ti te pega y me dije, manos a la obra. Qué le vamos a hacer, son las personas que el destino coloca en tu camino y, nunca puedes olvidarlo.
Quizás vosotros no tengáis a esa persona que os conduce por este camino, que mas quisiera que serlo yo. Por otra parte, si que en lugar de una persona, podeis tomar caminos debido a circunstancias. Hace quince años, la situación de desempleo era tan negativa o peor que hoy en día y a los veintitantos uno lo que busca es un trabajo estable y seguro, lo cual únicamente se puede alcanzar, y eso es seguro, por oposición, algo difícil y complejo, para qué nos vamos a engañar, pero no imposible.
Imposible es la palabra que emplean los derrotistas que se ven incapaces de sacar una oposición y como ellos no pueden, pues te dicen a ti que tú tampoco. No te dejes engañar por esa plebe de amargados, cualquier oposición y especialmente ésta, se puede superar, no hace falta ser el más listo de la clase, simplemente el secreto radica en ser una persona disciplinada y ordenada con gran sentido de la constancia. Si eres capaz de aguantar equis años, ya tienes gran parte de la oposición ganada, repito el secreto es la constancia y la perseverancia. El éxito es para los que aguantan, no para los perdedores que a primeras de cambios se hunden autoconvenciéndose de lo injusto y difícil que es el sistema de las oposiciones. Te da igual si se convocan 150 o 1.500 plazas, pues en el primer caso te sobran 149 y, en el segundo te sobran 1.499.
En este sentido siempre me ha gustado decir que este tipo de oposición es una “carrera de fondo”, más que una de “velocidad”. Vuelvo a incidir en claves como la constancia, la disciplina y la no desilusión al no sacarla a la primera. Fijate ahora, mucha gente se echaba para atrás cuanto mas se acercaba a la edad límite, y ahora van, y la quitan. Ahí es cuando te dices “¿Por qué me di por vencido?”.
“Te da igual si se convocan 150 o 1.500 plazas, pues en el primer caso te sobran 149 y, en el segundo te sobran 1.499.”
La verdad es que al pasar los años puedo afirmar con rotundidad que no me he equivocado, pues la pasión a la que me refería antes ha venido sóla, después de mis años de experiencia.
Es verdad que esta profesión no es para hacerse rico, pero sí que cubres con creces tus necesidades mínimas de subsistencia, de por vida, por muchas voces que ahora se levanten en contra de este “privilegio” adquirido, son voces amargadas y envidiosas agitadas por la crisis.
El verano suele ser un punto clave en decisiones importantes para nuestro futuro, pues el tiempo libre nos trae precisamente eso, “tiempo para pensar”, de ahí la pregunta ¿Qué vas a hacer tu con tu vida?.
Profesor de Derecho Penal de la Academia Centro Andaluz de Granada.


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